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viernes, 20 de febrero de 2009

The Huge Metal Fan - Profundi


Jens Ryden, exvocalista de Naglfar, sacó "The Omega Rising" como Profundi a finales del 2006. En Global Dominion opinan lo siguiente:

"If I’d say that there’s one thing that separates Profundi with its ancestor it’s that there’s a marked sense of urgency and chaos in “The Omega rising” that perhaps was less visible in Naglfar. From the layering of vocals and songstructure to the chaotic almost Azagthoth-like solos (oh yeah, the solos deserve extra mentioning. Really fucking good) Profundi sounds more like a army of half-starved cutthroat robbers ravaging random passers-by compared to Naglfar’s slick, merciless elite force of murderous soldiers. Which one you prefer is up to you really. Personally I’m just delighted that I can now have my cake and eat it too. Naglfar is still going strong and Jens is back on the scene with a very convincing and impressive album."
He aquí un grito desde el infierno. Ryden, que dejó a Naglfar para concentrarse en las artes visuales, hace todo en este disco. Todo. Canta, toca la guitarra y el bajo y programa la batería. Escribe, produce e interpreta la música y letras. Graba, mezcla y premasterea el disco. Diseña e ilustra su arte, logotipos y tipografías. Que interpetación tan seria de una idea tan ridícula, de un ejercito infernal acabando con el mundo.

Ryden es un demonio tan perfecto. Su voz decrépita calculadamente domina todo el material. Habla sobre como adquiere poder para torturar y dominar el mundo. Cuando se pone serio, escribe cosas como "holocaustal purgatory glow". Su música se mueve entre semitonos y evita a toda costa que la luz entre. Su batería es tremendamente furiosa, acentuando rolas tan rápidas que cada parte funciona a la perfección. Y eso es solo describir los medios. El fin es esta obra que sangra veneno y dolo, totalmente introspectiva.

Recomendado: Split-Tounged.

lunes, 9 de febrero de 2009

The Huge Metal Fan - Brown Jenkins


















Es interesante darse cuenta como muchos discos de black metal se limitan a lo expresado en sus títulos. Basicamente, ves la portada y ya sabes lo que viene adentro. Lo demás es nomás tocar. "Dagonite" y "Angel Eyes" de Brown Jenkins son diferentes. Tienen un mood desconsolador y estilo minimalista, pero no le apostaría para adivinar lo que tratan sus canciones. Claro, sí entiendo lo que están haciendo y como todo depende de la guitarra. Pero, ¿de que se trata?


Lucas Schleicher de brainwashed.com opina lo
siguiente de "Dagonite":
"All the ridiculous associations that mar the face of black metal are absent on Dagonite; faux-Satanism, church burning, sexual brutality, and macho-posturing are all thankfully absent from Brown Jekins' music. Any preoccupation with these topics is either implied by genre association or veiled in the personality of the musicians responsible for these five songs. There is no lyric book, no evangelical declaration of purpose, and few discernible lyrics to get in the way of this record's one and only focus: the guitar. ... This album may be nothing more than five songs of guitar worship shaped into atmospheric plague, but those five songs accomplish a directness and sense of dread that most other bands fail to achieve with twice as many instruments in their arsenal. Potent black metal doesn't need to be carried to theoretical or theatrical extremes to be effective. Brown Jenkins took little more than a few guitars, some very simple percussion, restraint, and a love for horror fiction and turned it into one of the better black metal records I've heard since first hearing the patriarchs associated with the genre."
En ese sentido, Brown Jenkins sí sobresale. En su música permea el terror, construido con base en tiempos lentos, melodías atonales y, claro, alto volumen. Y haciéndolo de esta forma evitan comparaciones con la gran mayoría de las bandas del black; convencionalmente, un grupo como éstos debería ser más explicito. Ambos discos son experimentales y corrosivos, retándonos a cuestionar lo que pensamos del género.

Recomendado
: "Dagonite"

martes, 27 de enero de 2009

The Huge Metal Fan - Harvey Milk

"Life... The Best Game in Town" de Harvey Milk es en esencia, sludge puro. El disco va a dejar muy buenas impresiones, incluyendo alabanzas de algunos críticos. Creo que esa era la intención. Desde el principio de su carrera, Harvey Milk actuó de acorde a su peculiar versión de metal, que incluye descarada experimentación, afilado sentido del humor y profunda pesadez*. ¿Qué es lo más notable de "Life..."? Es, sin duda, su disco mejor ejecutado.

*Aunque es inevitable compararlos con los Melvins, por más peculiar que sea.

Adrien Begrand de PopMatters ciertamente los alaba:
"When a metal band does manage to tap into its collective, highly disturbed psyche and deliver a rare listening experience that’s as genuinely harrowing as it is visceral, we know straightwaway that we have something special on our hands. Eyehategod did so with 1996’s Dopesick. Godflesh pummeled us senseless on Streetcleaner. Portal reached new levels of sickness on last year’s Outre. And in 2008, Athens, Georgia sludge mainstays Harvey Milk have emerged from whatever rock they live under and coughed up an absolutely punishing album that would have people lining up to congratulate them if Harvey Milk didn’t happen to sound like the kind of folks you’d cross the street to avoid.
...
Now, with one of extreme music’s most reputable record labels in Hydra Head behind them, Harvey Milk has easily topped their comeback album with a strange, convoluted album that’s as much a paean to rock ‘n’ roll as it is a glimpse through the eyes of some very deranged human beings.
...
It’s a grim journey, and often creepy as hell, but it’s by no means depressing. Mediocre music is depressing. This stuff is exhilarating."
Esta sensación se intensifica con una muy buena selección de temas, especialmente las primeras tres rolas ("Death Goes to the Winner", "Decades" y ""After All I've Done for You, This Is How You Repay Me?"), "Roses" que empieza con delicada voz y piano para pasar al sludge y un buen minisolo y "Motown", la rola más melódica del disco. Los riffs son lentos y sucios, y en ocasiones se menean como vil serpiente. La producción es sencilla, resaltando las guitarras y el ambiente turbio. No es algo innovador, pero creo que esa nunca fue la intención. El que está música no se preocupe por como se ve, o que piensen de ella, es lo más brillante.

Recomendado: "Death Goes To The Winner", un excelente comienzo a un excelente disco.

jueves, 22 de enero de 2009

El Año en Riffs

La revista Wire dedica en su rewind del 2008 una página al riff, figura rítmica usada y amada por todos, o como ellos lo ponen, "para algunos el principio organizador del universo, para otros una herramienta para destruir realidades defectivas." Mejor dicho imposible.

En su recorrido revisan como le fue al riff en los diferentes estilos que lo emplean. De notable consideración:
  • "... records which have witnessed purveyors of inchoate noise abandoning their former amorphousness in favour of more or less rigidly defined form, imposing order upon their sound..", refiriéndose a grupos indie/alternativos como Magik Markers, MV & EE y todos aquellos apadrinados por Thurston Moore de Sonic Youth*,
  • "... certainly made off with the syphilitic Richards-riffage and love of cheap downtown dirt, and there's a dose of Jesus and Mary Chain in there somewhere, further blurring an already opiated brew, but this only makes the musty aroma of record collection rock all the more pungent**", refiriéndose a grupos más estilizados como Sic Alps o Times New Viking,
  • "... an aesthetic strain which almost negates the riff entirely, the musical equivalent of colouring outside the lines as washes of trebly noise corrode the formal structure of the songs...", refiriéndose al black metal***,
  • "... Sweden's Meshuggah have distinguished themselves as scientists of the form, cranking up the rigidity and complexity to suffocating point", refiríendose a su disco "obZen"****,
  • "... riffs appear to be dissolving as they are played, the monolithic giving way to the raptorous, the edges deliriously blurred", refiriéndose a Sunn O)))***** y Nadja con su doom metal y
  • "... while the riff belongs to everyone, it's perhaps safest in the hands of disheveled, hirsute males un plaid shirts******", refiriéndose a los más recientes discos de Melvins, Asva, Earth y Harvey Milk.
*Difícilmente podría encontrar a alguien más ocupado que Moore, dividiendo su tiempo entre grabando y tocando con Sonic Youth, escribiendo, participando con otros grupos y administrando una disquera.
**Concuerdo totalmente que esas cosas apestan. No "apestan" en el sentido de que sea malo, sino de que es muy notorio lo que están haciendo. Sería interesante determinar si lo hacen para revivir o volver a popularizar ciertos estilos o si de plano quieren posicionar sus grabaciones entre las de los grandes.
***Si alguien no está totalmente de acuerdo con que el black metal sea considerado como una forma artística más elevada, al menos puede entender su popularidad como consecuencia de la obsesión gringa con la tortura (Abu Ghraib, la serie de "Saw", etc) y todo lo que se considere oculto.
****De lo más exquisito del 2008. Una verdadera monstruosidad.
*****Creo que viene Sunn O))) al festival Radar en el DF por ahí del 14 de marzo. Ahí estaré.
******Suena medio sexista, pero la verdad es que todos los guitarristas de esos grupos llevan muchos años sacando riffs, aun y cuando fuese terriblemente impopular hacerlo. A estas alturas ya son los más finos artesanos del riff.


Me dio mucho gusto saber que el riff, oficialmente consagrado con el primer disco de Black Sabbath en los 70's, tenga tantos sabores y colores en la actualidad. Y tomando prestado lo que dijo Rob Neyer******* sobre la madurez intelectual, no voy a adivinar lo que mañana vayan a pensar hacer estos artistas o lo que vaya a pensar el público en general sobre el riff. Solo queda admirar lo producido y esperar más satisfacción a futuro.

*******In Stage 1, you think you're usually the smartest guy in the room, and further, that you are smart enough to divine the thoughts and intentions of everyone else in the room. In Stage 2, you still think you're the smartest guy in the room but you realize that you're not nearly smart enough to know what other people are thinking, or why they do what they do. You can't read minds, and usually shouldn't bother trying. In Stage 3, you finally come to understand that while you might know some things, you don't know most things, and that pretending otherwise will only make you look foolish around all the other smart people. And you're still not trying to read minds.

jueves, 15 de enero de 2009

The Huge Metal Fan - Krallice

Krallice se hace sentir de inmediato. Este es un disco apasionante, tenebroso y excitante al mismo tiempo, con sies rolas compuestas al estilo del black metal que respetan incondicionalmente las características del género pero de alguna manera logran sonar ingeniosas. Del 2008, es lo más selecto en metal extremo.

El grupo lo forman Mick Barr (guitarra, bajo y voz), Colin Marston (guitarra) y Lev Weinstein (batería). Barr se inclina mucho hacia el avant-garde en proyectos como Orthrelm y Ocrilim/Octis que resaltan su agilidad, velocidad, precisión - su dominio, vaya- para tocar su instrumento. Acompañado por Marston, que en su grupo Behold The Arctopus también explora el lado hipertécnico del metal, hacen mancuerna al incorporar su habilidad y complejidad casi matemática a los confines depresivos y atmosféricos del black. Francamente, es una combinación difícil de imaginar.

Las rolas son basadas en riffs rápidos y muy pegajosos. Aunque su estilo de tremolo picking es contenido hasta cierto punto por los parámetros del black, los riffs adquieren una cualidad inusual gracias a las capas que se construyen en unión con Marston y al rango más amplio de Barr comparado con el guitarrista de black promedio. Es fácil concentrarse y perderse entre los riffs y los solos, similar a la manera en que uno se pierde en el ambiente que caracteriza a las mejores grabaciones del género. El resultado es un disco de primera clase y sombria belleza, que elevan de categoría al black como modalidad artística, punto que toca Barr en una entrevista con Pitchfork:
"I'll never understand the art world. But I kind of feel like there's been some art world/black metal crossovers happening for a while now. Maybe it just has a higher profile, or there's more of it now. But for some reason it kind of bums me out, so I do my best to avoid it. Although I did play with Angelblood for a couple months back in 2003, which was kind of a black metal/art experiment. But it's kind of a huge genre with millions of fans, so maybe it's just the law of averages. and it's a pretty inspired and inspiring art form."
Escuché "Krallice" y soy testigo de su éxito. Me da mucho gusto que la mayoría de las publicaciones lo incluyeron en sus listas de lo mejor del año. Es una pieza de música tan entretenida que pesar de ser el primer intento de sus creadores, sin experiencia previa en el género, logra su objetivo y sigue agarrando vuelo. Posiblemente hasta se haga de muchos imitadores.

Recomendado: Wretched Wisdom, directamente del site de Profound Lore, la disquera.

miércoles, 14 de enero de 2009

The Huge Metal Fan - Sear Bliss

Alex Henderson del AMG considera que Sear Bliss tiene potencial de crossover:

"The vast majority of death metal and black metal bands preach to the choir; they provide brutal, vicious, bone-crushing albums that appeal primarily to extreme metal's cult following, and their attitude is that if people outside the mosh pit don't comprehend what they are doing, that's their problem. But the bands that embrace melodic death metal or symphonic black metal (or perhaps a combination of the two) have had more crossover appeal, often attracting headbangers who aren't necessarily big fans of extreme metal. Sear Bliss' The Arcane Odyssey is a perfect example of a symphonic black metal/folk metal album that could easily appeal to metalheads who appreciate some black metal but haven't acquired a taste for the more unforgiving bands like Gorgoroth and Marduk. While no one will mistake this Hungarian outfit for easy listening, The Arcane Odyssey is a disc that -- for all its aggression and intensity -- is highly melodic and values nuance, musicality, and craftsmanship."
"The Arcane Odyssey" tiene en la mayoría de sus temas un excelente manejo de adaptación melódica en un entorno violento. En ocasiones, la intensidad de dicha agresividad es la mejor parte. Y se les debe dar puntos buenos por incorporar instrumentos de viento* en un intento por lograr un sonido épico.

*Aunque a mi se me hace rara la grabación de los supuesos instrumentos. Me parece como si vinieran de un sinte, aunque un tal Pál toca el trombón. Eso me distrajo constantemente.

Desgraciadamente, debo enfatizar el "en ocasiones". Es aparente que Sear Bliss tiene algo especial con sus melodías y texturas y cuando todo cuaja, suenan muy diferente al resto. Si tan solo pudieran cuajarlo más seguido, porque en muchos pedazos suenan a tu grupo promedio** de death/black. Pero como cambian de miembros a cada rato, ha de ser complicado. Espero que con el tiempo dejen de correr gente, exploten ese potencial y nos den un disco verdaderamente majestuoso.

**No que eso sea malo; es difícil tocar con toda la dureza y agresión que el género requiere. Primero necesitas una sección rítmica que toque por arriba del promedio. Luego necesitas buen material. Muchas veces se tiene lo uno, pero no lo otro... como todo en la vida.

Recomendado: "Blood on the Milky Way", primer tema del disco.

jueves, 8 de enero de 2009

The Huge Metal Fan - Hammers of Misfortune

De Global Domination, una interesante observación sobre el doble disco de Hammers of Misfortune, "Fields/Church of Broken Glass":

"Hammers could have done so much with the double-album format, that it is quite disappointing to find that the two disks are very similar in sound. Apart from the lyrical concepts, there really is nothing preventing all eleven songs from nestling on the same CD. Even more disappointing is it to find that Cobbett has decided to venture even further into the depths of the 70’s.

...

Initial complaints aside, this/these isn’t a/aren’t bad/bad album/beer coasters. Cobbett has not lost his flair for epic song-writing, nor his aptitude for writing genuinely poetic lyrics, a rare, rare sight in metal. I admit I haven’t spent any time studying the lyrics for this one, so I shan’t delve. Musically, I think the greatest change from “The Locust Years” is the increased focus on the Hammond Organ, which actually isn’t surprising given Cobbett’s expression of interest in the instrument. On “Fields” and “Church of Broken Glass” it seems almost to vie with the guitars for control, often taking the lead and soloing. Even when it doesn’t, its presence is perpetual."
Como cualquier hijo de vecino, me encanta la música de los 70's. Puede ser un gusto antiquado, lo sé, pero el tiempo pasa, y me doy cuenta que en esa decada los artistas tenían la libertad de hacer grabaciones apasionantes y las disqueras usualmente las lanzaban sin tantos peros. Cuando los grandes conglomerados (CBS, Capitol-EMI y Warner et al) se dieron cuenta del negociazo que era vender discos, esa libertad se comprometió para los que no cumplían las ventas esperadas.

Es interesante analizar el gusto por lo de antes. Mucha música actual trata de capturar la esencia de algunos estilos de los 60-70-80-90´s y hacerla altamente estilizada. Por un lado, lo cool es escuchar artistas como MGMT (synth pop en esencia, algo de Suicide, algo de Flaming Lips) o The Killers (igual, synth pop bailable pero con algo de Duran Duran, U2 y el Flowers cantando como Springsteen) y opinar que suena muy fresco, divertido y estimulante. Por otro, lo snob/highbrow es maldecir todo lo que parezca a los 60-70-80-90's (sin ignorar su influencia) y exigir algo nuevo.

A mi me pegan las dos ondas simultaneamente. Cuando disfruto algo como el nuevo (doble) disco de Hammers of Misfortune, al poco tiempo me pregunto porque lo harán que suene tan parecido al prog de los 70's y si su onda evocadora pueda trascender.

La respuesta a la primera es fácil: el prog setentero es divertido porque le agrega un nivel de complejidad aceptable a la estructura básica de rolas rockeras y le pone textura usando instrumentos como el glorioso Hammond B3. Los 11 temas de "Fields/Church of Broken Glass" (quizá lado a/lado b se les hacía aburrido) son pegajosos, muestran formas como interludios instrumentales y buenos solos y la interpretación es dinámica, destacando la manera en que las voces de John Cobbett (guitarra y líder), Jesse Quattro y Sigrid Sheie (teclado) se entrelazan. Las letras son decentes, explorando la relación entre la vida rural y urbana al principio de la revolución industrial.

En cuanto a trascender, es más relativo. Más que dominar al mundo, me suena a que los Hammers of Misfortune buscan colocarse junto con los grandes del género. Para ustedes que les gusta el prog básico como a mi, este disco es como un "Farewell to Kings" o "Red", que pudo ser aclamado en ese tiempo y se disfruta actualmente como tal, ni más ni menos. No es algo fresco o nuevo, pero sí estimulante. Y cuando lo escuché aquí en la oficina, una de mis compañeras me dijo, "¿Otra vez tu rollo retro?" Eso puso a mi lado outsider muy feliz.

Recomendado: "Train", último tema del disco (doble).